Concierto de Nipplepot

NipplePot, o lo que es lo mismo, David Perreko y Dea Woon Kang, se unen para asentar las bases del des-concierto sonovisual, de la estroboscopía ruidérrima, la transparencia celofánica y el movimiento continuo, a través de un paisaje muy heterogéneo compuesto por las múltiples facciones estéticas en lucha dentro de las mentes de sus componentes,teniendo que negociar constantemente con previstas intervenciones de casualidades y caprichos cibernèticos, siendo esto ùltimo la principal fuente de excitación y felicidad que les provee este proyecto.
Graves inaudibles, agudos de registro clasificado y extrañas sensaciones auditivas de coherencia indescriptiblemente posible; en lo visual, se aparta de la tecnología última para rescatar los elementos más simples que, como si de un truco se tratara, se resuelven en imágenes que acompañan de manera mágica la estrepitosa argumentación sonora.

“Propiedad privada” de Élida Dorta

Durante los Encuentros sobre Cuerpo y Performartividad organizados por Masu Fajardo en la Sala L de La Recova, Santa Cruz de Tenerife, entre el 19 y 22 de diciembre de 2013, Élida Dorta tuvo la oportunidad de exponer su trabajo Propiedad privada. Después de presentar su trabajo el recorrido por su obra terminó en Solar donde se proyectó en Solar el vídeo que recoge las experiencias vividas en cada una de las casas por las que Élida ha pasado para llevar a cabo el proyecto. Además, también hubo ocasión para responder a una serie de preguntas que se plantean como cimientos de Propiedad privada:

¿Qué sentido tienes de lo propio?
¿Crees que tu mente es privada?

Como siempre, no pudo faltar algo para picar que esta vez estuvo a cargo de Dosinda Andrade que, además de participar activamente con Élida, alimenta con sus exquisitos manjares a la cultura de Tenerife.

Perritos noruegos con mojo picón

El duo artístico formado por Martinka Bobrikova & Óscar de Carmen intervino en Solar con su proyecto Kitchen Dialogues.

Con este trabajo, Bobrikova y De Carmen cambian la percepción habitual sobre el excedente alimentario, ese que se encuentra en “consumir preferentemente”. A partir de esta premisa, e investigando en las posibilidades de socialización que se genera en torno a la comida, Kitchen Dialogues se desarrollará durante un periodo de cinco años en diferentes lugares y momentos.

En esta ocasión, se sirvieron 170 salchcihas procedentes de ese excedente traído desde Oslo, Noruega, que fueron acompñadas por el mojo picón que Carlos Rivero, artista residente en Tenerife, hizo para la ocasión.

Breve anotación de Solar a la acción de Kitchen Dialogues:
Una de las cuestiones más importantes que persigue el proyecto Solar es la socialización del arte, es decir, la inclusión del arte en la vida. Con Kitchen Dialogues, se cumple esta máxima. Y también, paralelamente, se pone de manifiesto el problema de la superproducción y su relación directa con la súpermiseria (Marx).

Una merienda

En ese intento equivocado de llevar al arte y a la cultura a una línea de trazo fino paralela a la vida, las salas de exposiciones convencionales relacionan una serie de restricciones que, a menudo, convierten al espectador en eso exactmente, en el sujeto que mira o asiste a algo pero desde cierta distancia, solo salvable a través de un ejercicio intenso de penetrabilidad orgánica, algo que muy pocos pueden hacer. De hecho, una de las expresiones asociadas a la visita a una sala son “voy a ver una exposición” y no “voy a vivir una exposición”. Por lo general, está prohibido hablar en voz alta, llamar por teléfono, tomar una fotografía, reir, comer, fumar, sentarse en el suelo o tocar las obras de arte, es decir, se restringe severamente convivir naturalmente con la obra de arte.

Solar no tiene nada de especial, sólo que todo eso se puede hacer. Como es habitual en la vida, ver no es sólo mirar desde la distancia de lo que cuesta económicamente, oír es también integrar el ruuido de la calle, tocar es poder apoyarse en las paredes e incluyso flexionar la rodilla para colocar el pie sin miedo a manchar la pulcra pared, oler es intuir un café y salir corriendo a buscar uno y quizás degustar es comerse un bocadillo mientras se construye un juicio crítico sobre la obra de Perreko.

Así que para romper la distancia entre esos dos trazos paralelos, hemos organizado una merienda.